jueves 3 de julio de 2008

Las cadenas de Andrómeda.

Neskita estaba inmersa en sus sueños, extraños e inquietantes, no se sabe si era por lo pasado en el castillo o solo por una mera coincidencia pero en sus pesadillas estaba atado con cadenas y recitaba un poema:

Aquí me ves atada, sin poder soltarme del agarre de estas cadenas que son mi perdición. Intento soltarme, lo veis, lo estas viendo pero los demonios de mi pasado las sujetan con fuerza, esmero y decisión, y yo ya no puedo más me fallan las fuerzas, me siento como Andrómeda a la espera de su destino, cruel destinó encomiendo a ti princesa Andrómeda y al igual que tú espero paciente a que venga a salvarme de esta cruel pesadilla mi Perseo con su blanco y hermoso caballo alado Pegaso y poder así de una vez por todas poder liberar mi alma de estas cadenas que me atan a este mundo de dolor y sufrimiento.

De un sobresalto se despertó, algo la había golpeado en la cabeza, todavía algo aturdida, pensó que Sasha habría vuelto a subir a lo alto del árbol para mirar si había algún peligro, dejando caer por descuido una rama, pero aun era de noche y poco podría ver, así que se giro a su derecha para estar completamente segura y pudo observar que ella estaba a su lado ovillada, dormida placidamente, con un vuelco al corazón y con miles de cosas que hacer en su cabeza, lentamente levanto la mirada, como si estuviera estirándose, para no ser descubierta por lo que pudiera haber allí y poder ver que era lo que había encima y había dejado caer algo, perfectamente podría ser un animal, pensaba, o alguien enviado por la bruja y la volvía a dar un escalofrío, cuando consiguió ver exactamente lo que era, se entristeció, era una lechuza, las lechuzas están muy identificadas con las brujas, podía ser un esbirro de ENHER; no tenían tiempo, de un brinco se incorporo e inclinándose hacia Sasha la susurro algo:

- Levanta con cuidado nos han descubierto.

- Que pasa Neskita, estaba dormida.

- Hay una lechuza observándonos desde la rama alta de este árbol, levanta con cuidado y a la de tres echamos a correr, de acuerdo.

- Si claro.

Sasha se fue incorporando poco a poco bastante aturdida y cuando ya estaba completamente en pie, Neskita grito tres y echaron a correr, tras un rato corriendo estaban bastante fatigadas y decidieron esconderse entre unos matorrales, allí permanecieron durante horas, en completo silencio, solo había miradas que reflejaban el miedo en sus ojos.

Empezaba a despuntar algunos rayos de sol por entre las copas de los árboles cuando comenzaron a moverse, estirando todos los músculos ya que les tenían entumecidos, empezaron a andar de nuevo más tranquilas y comenzaron a oír rugir a sus estómagos y pensaron que debían encontrar alimento o por lo menos algo de agua, sino no podrían continuar porque estaban demasiado cansadas y faltas de alimento ya que habían estado muchos días comiendo muy poco y mal; A los pocos minutos vieron a una ardilla salir de una enorme Secuoya, era marrón claro, alijarse en ella vieron que estaba haciéndolas señas, parecía que las decía que la siguieran, comenzó a avanzar entre el follaje, Sasha se dispuso a seguirle:

- Sasha que haces, ven aquí.

- Neskita creo que quiere ayudarnos.

- Si estas seguras vamos.

Tras sus breves palabras comenzaron a seguir a la ardilla, caminaron entre helechos y espinos arañando las piernas desnudas de las muchachas, según iban avanzando empezaron a escuchar el silbido de un riachuelo y al acercarse pudieron ver un precioso páramo lleno de animalitos bebiendo en las aguas cristalinas; Contentas las chicas corrieron hasta el río para beber, mojando primero sus labios secos y deshidratados por los días vividos anteriormente. Allí se sentían cómodas, como si nadie pudiera hacerlas daño, entre las ardillas tambien había ciervos, hurones, castores y muchos más animales que parecían alegres por tenerlas allí con ellos.

Las chicas se despojaron de sus ropas y se metieron en el agua limpiando sus heridas en aquellas aguas transparentes, muy cerca de allí había una cascada que al caer salpicaba las rocas y hacia un ruido relajante, los alrededores estaban cubiertos por Secuoyas gigantes, zarzas con moras y millones de flores de todas las clases, más tranquilas y seguras comenzaron a salpicarse mientras jugaban y a cantar contentas por estar ahora libres y respirando el aire puro de un lugar tan bonito; Agotadas por sus diversos juegos salieron del arroyo y lavaron sus ropas en el río, las dejaron tendidas sobre unas ramas, los vestidos estaban bastante rotos pero no se preocuparon por eso ya que estaban cansadas por sus juegos, se tumbaron en la orilla que estaba cubierto de lilas, margaritas, violetas, etc.; Estuvieron desnudas un largo rato pero como hacia un ambiente calido regado por rayos de sol miraron sus ropas que estaban ya secas y se las pusieron, volviéndose a tumbar en el suelo. Las ardillas y algunos pájaros del bosque comenzaron a traerlas vallas, moras, frambuesas y diversas frutas, las muchachas se incorporaron y los animales se las posaron en sus regazos, estaban muy agradecidas del trato recibido y esperaron a que los animales terminaran para sentarse con ellas, al cabo de un rato comenzaron a comer, llevaban días sin probar nada y estaban hambrientas aparte tenían muy buena compañía. Estaban ensimismadas riendo y comiendo que no se dieron cuenta de que había una gran pantera negra mirando, Sasha asustada se levanto y cogio una piedra pero antes de lanzarla Neskita la agarro la mano y se la arrebato:

- ¡No ¡esta herido, acompáñame no nos hará daño.

- Que dices, estas loca. Nos atacara. Respondió Sasha asustada.

Pero Neskita siguió su camino dirección a la pantera, iba muy despacio con una mano más avanzada y con la palma hacia arriba, al llegar ante la pantera, enseño los dientes lanzando un gruñido, que helo la sangre de Sasha:

- Neskita cuidado. Dijo Sasha, abalanzándose hacia donde estaban los dos.

A unos pasos de ellos, Neskita levanto su mano derecha por encima de su cabeza haciéndola una señal, Sasha viendo que Neskita la decía que se parara así lo hizo, aunque en guardia por si no tenia razón y la atacaba, Neskita se arrodillo delante de la pantera la cogío la pata izquierda delantera, la observo muy lentamente la tenia llena de sangre y barro, se giro despacio sin hacer movimientos bruscos y pidió a Sasha que la acercara un poco de agua, protestando se la trajo, rompió unas tiras de su vestido y las humedeció en el agua limpiando así las heridas del animal, Sasha mientras tanto busco algunas plantas para hacer un emplasto y con las tiras de tela de Neskita preparo un vendaje poniéndoselo en la pata. También recogió ajenjo, que es una planta medicinal y machacándolo se lo dio de comer a la pantera.

La pantera de nombre Visu, había sido atrapada por una trampa en el bosque, suelen ser de brujos que utilizan sus colmillos y garras para hacer pócimas, solo era un cachorro y su madre estaba presa por un brujo furtivo, no muy lejos de las cercanías del páramo. Las chicas se miraron y compadeciéndose de las panteras decidieron ir en busca de la madre ya que ellas tambien habían estado presas y no querían que la madre de Visu lo estuviera, aparte a ellas las habían salvado por que no ellas salvar a alguien, también tendrían la ayuda de otros animales que escuchando la trágica historia de Visu quisieron acompañarlas. Neskita arranco un par de ramas que utilizaría a modo de espadas, Sasha hizo aparecer de nuevo sus alas y comenzaron a caminar siguiendo a Visu, fueron acercándose a una choza medio derruida y en un lateral se podía ver una pequeña jaula que en su interior mantenía atrapada a la pantera, fueron acercándose poco a poco escondidas entre la maleza hasta estar cerca de Mist, la madre del pequeño Visu, al verles llena de alegría comenzó a lanzar alaridos, para hacerla callar la hicieron señas llevándose el dedo índice a la boca para que no hiciera ningún ruido, mientras Chip, la ardilla que las había ayudado a llegar a el arroyo, entraba a hurtadillas en la choza para ver si estaba el brujo, en esos momentos estaba durmiendo, Chip asomo la cabecita por una ventana que daba a la jaula y dijo a Sasha que estaba dormido, Sasha en su infancia había estudiado el idioma de los animales y aunque algo olvidado conseguía entender algunas cosas, así que comenzaron a desatar las cuerdas de la jaula, hasta que consiguieron abrirla. Chip salio al exterior y montándose junto a las chicas en Mist y Visu se marcharon corriendo hacia el páramo. Allí comenzaron a reír y disfrutar de la compañía de sus nuevos compañeros, fue pasando la tarde y cuando antes de que cayese la noche fueron a buscar leña, así podrían encender un fuego para mantenerse caliente. Las muchachas no sabían encenderlo y lo estuvieron intentando durante varios minutos pero no lo conseguían, Chip se marcho sin decir nada y cuando regreso portaba una cajita de cerillas, había ido a la choza del brujo para buscar algo para encender la hoguera. Estuvieron cenando frutas y algunos peces que los castores habían pescado, llenos y cansados por las aventuras se quedaron acurrucaron todos quedándose dormidos.


A la mañana siguiente Sasha se despertó pronto y comenzó a oír un simpático canto, como hipnotizada se levanto y busco al personaje que entonaba la canción, al cabo de un rato escondida tras un nogal se asomo y vio un duendecillo. Impulsivamente salio de su escondite dejando sorprendido a nuestro pequeño duende que la pregunto:

- Hola pequeña Te puedo ayudar en algo. Soy un duende zahorí o duende de las cosas perdidas. ¿Que has perdido?

- No he perdido nada señor, nos hemos perdido nosotras, seria tan amable de ayudarnos a encontrar el camino a nuestras casas. Yo me llamo Sasha y vivo en Faylinn y mi amiga es Neskita del reino de Erliên. Contesto Sasha.

- Claro, yo me llamo Zapo, seguir este camino y en unos días llegareis a Zahar, en estos momentos están haciendo los preparativos para el sortilegio de San Juan. Allí os ayudaran a llegar a vuestras aldeas. Yo tambien me dirijo allí pero primero voy a hacer algunos encargos, nos veremos por allí. Cuidaros.



Despidiéndose de él, Sasha fue donde estaba su compañera dormida y la despertó:

- Neskita despierta, me he encontrado con un duende zahorí, y me ha indicado el camino hasta una aldea.

- A cuantos días esta de aquí.

- A unos cuatro días, más o menos.

- Pues pongámonos en camino.

Neskita se levanto y fue al arroyo para lavarse la cara y despejarse. Se despidieron de los animales que tanto las habían ayudado y comenzaron el camino, acompañadas por Chip y las panteras, que agradecidas por salvarlas decidieron acompañarlas un tramo del camino, ya que a lomos de ellas podrían hacer el camino más deprisa. Todos los rincones del bosque parecían iguales, llenos de hayas, robles, eucaliptos, etc., pero según caminaban por el bosque los árboles se hacia frutales llenos de manzanas, peras y las plantas cambiaban de aspecto, se hacían más verdes y de colores vivos. Por el camino comían y bebían seguras de que ningún animal o ser las pudiera atacar ya que acompañadas por Mist y Visu nadie se atrevería a hacerlas nada. En dos días llegaron a las murallas de la aldea, Mist los dejos allí, no se fiaba de las personas y decidió volver a su casa, pero el pequeño Visu decidió quedarse un poco más por si necesitaban de su ayuda en algún otro momento pero prefirió quedarse a esperar fuera de las murallas por que al igual que su madre se sentía más seguro por el bosque.

 
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