El primer encuentro que tuvieron las dos jóvenes fue en las profundidades de las mazmorras del castillo de la bruja ENHER, en una celda húmeda y fría donde encadenadas no podían huir. Sasha no paraba de chillar e insultar a la bruja, había sido secuestrada mientras se daba un baño en el arroyo que corría cerca del valle donde vivía, estaba con su hermana pequeña la cual pudo escapar; Neskita a su vez la contó que ella iba caminando por el bosque y vio a un animal herido y al acercarse alguien cayó sobre ella y no recordaba más.
En la celda no había ventanas ni agujeros lo suficientemente grandes para poder escabullirse, Así que cansadas de luchar con las cadenas que las mantenía prisioneras se quedaron dormidas, trascurrieron varios días y alimentadas con meras raíces de helechos sus fuerzas desfallecían:
- No podemos seguir así moriremos antes de que alguien de con nosotras. Lloraba Neskita.
- AH. Chillo Sasha. Una rata, quítamela, quítamela.
- Quieta. Dijo Neskita Mientras cojia el plato de la comida y lo lanzaba con gran acierto.
- Gracias.
Pasaban los días y solo se oía los gritos de ENHER y su esbirro, cuando pensaban que ya no podían seguir luchando, empezaron a oír diversos ruidos por las plantas del castillo, cada vez se oían más fuertes, hasta que una noche comenzaron a escuchar gritos de rabia y desesperación:
- Bichos inmundos, os desterrare de la faz de la tierra, donde están mis llaves, te encontrare y dejaras de fastidiarme, ah os odio a todos.
Era ENHER, la había desaparecido las llaves de las celdas y diversos artilugios con los cuales hacia sus pociones para poder desprender a las muchachas de su juventud. Llevaba varios días dándose cuenta de que le faltaban cosas, pero no le daba importancia ya que Black era un inútil y seguramente lo hubiera guardado en otro lugar, parecía que la suerte de las compañeras de celda estaba cambiando:
-Black, ayúdame a encontrar las cosas, las necesito para despojar de su esencia a esas dos, Vamos inútil, por que me aliaria con los estupidos orcos, parece que me quede con el mejor. Dijo con una voz chillona.
- Si mi ama, ya los busco, pero yo no las he cojido, seguro que será un trastolillo, ya sabe a ellos les gusta esconder las cosas, pero cuando le coja se las vera conmigo. Contesto mientras fruncía el ceño, Black era un horrible orco que en una batalla le hirieron en una pierna dejándole cojo , tambien le faltaba un ojo tapandolo con un parche.
- Pues vamos. Déjate de parlotear y encuéntralo.
Al día siguiente las chicas estaban hablando de lo ocurrido el día anterior y oyeron una voz que las llamaba al acercarse pudieron observar un pequeño ser el cual respondía por el nombre de trastolillo, era un duende casero, que también responde por Trasgu, pícaro, risueño y juguetón, era el responsable de todos los extraños sucesos ocurridos en el castillo;
- Princesas, soy trasto un pequeño duende y vengo a ayudarlas a salir de aquí, acercaos conseguí quitarles las llaves a esos dos bobalicones.
- Por que nos ayudas. Pregunto Neskita con preocupación.
- No se acuerda de mi princesa, una vez me ayudo, caí en una trampa y usted me salvo. Oí que la había atrapado la malvada bruja y me adentre en el bosque para devolverla el favor.
- Gracias Trasto, no se como agradecerte el a ver arriesgado tanto por venir a ayudarme. Le respondió la muchacha feliz de que alguien las hubiera encontrado.
Él entro por un pequeño boquete que había debajo de un banco de madera podrida y quito los grilletes a Neskita que cogiendo las llaves de las manos de Trasto libero a Sasha de los suyos a continuación el duendecillo pidió de nuevo el manojo de llaves ya que el podía salir entre los barrotes de la celda y abrir la cerradura. Cuando consiguieron salir de su húmeda celda fueron siguiendo a Trasto por los pasadizos de las mazmorras, había más presos y Neskita fue soltándolos, tenían que ir con cuidado ya que el mínimo paso en falso les podría hacer caer en alguna trampa; Cuando por fin consiguieron salir del castillo por un desagüe eran 14 seres diferentes ayudándose entre ellos para conseguir salir con vida de aquella experiencia, hasta allí el camino había sido bastante fácil ya que entre unos y otros habían sabido donde se encontraban las trampas, pero ahora tendrían que tener cuidado ya que fuera estaban las gárgolas siempre vigilantes y lobos hambrientos. Primero salio Trasto ya que era muy pequeño y difícil de ver y recogió hojas, palos y barro para que el resto de seres pudieran camuflarse con la espesura. Consiguieron despistar a las gárgolas arrastrándose por el suelo y cuando estuvieron en un lugar seguro se incorporaron y tras las pertinentes presentaciones se despidieron del grupo, Trasto se quedo con ellas pero al rato sus destinos eran diferentes y se despidieron de su reciente amigo. Echaron a correr sin darse cuenta de que se adentraban en la parte aun más profunda del bosque donde la bruja no era su único problema.
Cuando calló la noche, las dos compañeras, exhaustas por la carrera se dieron cuenta donde se habían metido, estaban en el territorio de los Ojá
ncanos, Sasha explico a Neskita que el ojancano se dedicaba a destrozar los sembrados y los bosques, así como las casas, los parajes etc., Se quedaron muy quietas y en silencio en unos arbustos bastante asustadas, Neskita cogio un palo para defenderse, entonces oyeron un crujido y movimiento entre los matorrales, se quedaron paralizadas del miedo, Sasha intentaba recordar aquellas palabras que un día le dijo su madre....
"Ojala te quedes ciegu, Ojáncano malnacíu,
pa arrancarte el pelo blancu y te mueras maldecíu.”.
Derepente la vinieron a la mente, Los ojáncanos tienen un largo pelo blanco en sus barbas que si arrancas causaría la muerte del Ojáncano inmediatamente; las muchachas se relajaron, Sasha hizo aparecer sus trasparentes alas y se poso en una rama para poder observar mejor por donde venia, Neskita agarrando con fuerza el palo que estaba en sus manos pregunto:
- Sasha, que vamos a hacer, los ojancanos son demasiado grandes y fuertes como para vencerle solas.
- No te preocupes, espero que las enseñanzas de mi madre no solo fueran historias, pero se dice que ellos tienen miedo a las hadas.
- Eso no me tranquiliza.
- Bueno tú le entretienes y yo le intento arrancar el pelo blanco de su barba.
- No lo veo factible Sasha.
Mientras ellas discutían los términos de su ataque, no se percataron de que el Ojáncano estaba acercándose donde estaban ellas, cuando quisieron darse cuenta ya era tarde y le tenían frente a ellas, Neskita en un arrebato de valentía se encaro a él con solo un palo como arma, lo utilizaría como sabia aunque cuando jugaba a luchar lo hacia con alguien de su tamaño no se iba a amedrentar se decía en sus pensamientos, así daría tiempo a Sasha para realizar su misión, arrancarle el pelo blanco que ella no podía vislumbrar, él con su único ojo puesto en las chicas y con el ceño fruncido se quedo quieto mirándolas y con un gruñido que congelo la sangre de las chicas, se marcho por otro lugar.
Las muchachas mirándose sorprendidas se echaron a reír, no sabían muy bien que había sucedido y tampoco se lo iban a ir a preguntar, estaban contentas de haberse salvado.
- Al final tenia razón tu madre ja ja ja. Los ojancanos tienen miedo a una pequeña hada.
- Pues menos mal por que al verle me quede petrificada. No se si hubiera podido arrancarle nada. Ja ja
Se acomodaron en los arbustos muy cerca del lugar del incidente, estuvieron hablando durante largo rato estaban hambrientas pero aun más cansadas así que se quedaron dormidas placidamente.
The Prowlies at the River
Bitey of Brakenwood
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